Dormir bien no es un lujo
Pautas de higiene del sueño para descansar de verdad
6/8/20254 min read


Dormir. Esa actividad que parece tan simple y natural, pero que a veces se convierte en un auténtico rompecabezas. ¿Quién no ha dado vueltas en la cama mirando el techo, contando ovejas o repasando mentalmente la lista del supermercado? El sueño es fundamental para nuestra salud física y mental, pero muchas veces lo dejamos en último lugar en nuestra lista de prioridades.
La buena noticia es que hay formas muy sencillas de mejorar la calidad del sueño. No hace falta ser un gurú del bienestar ni seguir rituales complicadísimos. En este post te voy a contar qué es la higiene del sueño y te voy a compartir algunas recomendaciones prácticas que pueden ayudarte a dormir mejor y sentirte con más energía durante el día. Vamos allá.
¿Qué es la higiene del sueño?
La higiene del sueño no tiene nada que ver con ducharse antes de acostarse (aunque si eso te relaja, adelante). Se trata del conjunto de hábitos, rutinas y condiciones que favorecen un descanso nocturno de calidad. Dormir bien no solo implica la cantidad de horas que pasas en la cama, sino también cómo las duermes. ¿Te despiertas descansado/a o sintiéndote como si hubieras corrido una maratón en sueños?
Una buena higiene del sueño puede ayudarte a conciliar el sueño más rápido, mantenerlo durante la noche y despertarte con sensación de descanso. Vamos con algunos consejos que pueden marcar la diferencia.
1. Mantén un horario regular (sí, también los fines de semana)
Tu cuerpo tiene un reloj interno, conocido como ritmo circadiano, que regula el sueño y la vigilia. Si te acuestas y te levantas cada día a una hora distinta, es como si pusieras a ese reloj en modo aleatorio. Intenta acostarte y despertarte a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Sí, cuesta, pero tu cuerpo te lo agradecerá.
¿Por qué funciona?
Porque el cerebro se acostumbra a un patrón y empieza a “prepararse” para dormir o despertarse a determinadas horas. Esto facilita tanto conciliar el sueño como levantarte sin tantas quejas del despertador.
2. Crea una rutina relajante antes de dormir
Nuestro cerebro necesita señales claras de que es hora de apagar motores. Una rutina previa al sueño puede incluir actividades como leer un libro, estirarte un poco, practicar respiración profunda o escuchar música suave. Lo importante es que repitas el ritual cada noche para que tu cuerpo lo asocie con el descanso.
¿Por qué funciona?
Estas actividades actúan como una transición del estado de alerta al de reposo. Al repetirlas, creas una especie de “puente” entre el estrés del día y el descanso de la noche.
3. Adiós pantallas, al menos una hora antes
La luz azul que emiten los móviles, tablets y ordenadores engaña al cerebro haciéndole creer que aún es de día. Esto reduce la producción de melatonina, la hormona del sueño. Intenta apagar pantallas al menos una hora antes de irte a dormir.
¿Por qué funciona?
La melatonina es clave para sentir sueño. Si estás con el móvil en la cara justo antes de dormir, es como pedirle a tu cerebro que se active cuando debería relajarse.
4. Cuida tu entorno de descanso
El dormitorio debería ser un santuario del sueño: oscuro, silencioso, fresco y cómodo. Invierte en un buen colchón y almohadas, usa cortinas opacas o un antifaz, y si el ruido es un problema, prueba con tapones o ruido blanco.
¿Por qué funciona?
El entorno influye directamente en la calidad del sueño. Dormir con luz o ruido intermitente (¡hola, vecinos fiesteros!) puede fragmentar el sueño sin que te des cuenta.
5. Ojo con la cafeína y otros estimulantes
El café, el té, los refrescos con cafeína e incluso el chocolate pueden alterar el sueño si los consumes por la tarde o noche. Cada persona tiene su sensibilidad, pero como regla general, trata de evitarlos al menos 6 horas antes de acostarte.
¿Por qué funciona?
La cafeína bloquea la adenosina, una sustancia que nos ayuda a sentir sueño. Si la tomas tarde, es como pisar el acelerador cuando deberías estar bajando la velocidad.
6. Haz ejercicio, pero con cabeza
El ejercicio regular mejora el sueño, pero si haces actividad intensa justo antes de irte a la cama, puede tener el efecto contrario. Lo ideal es moverse durante el día, pero evitar entrenamientos muy exigentes en las 2-3 horas previas a dormir.
¿Por qué funciona?
El ejercicio eleva la temperatura corporal y activa el sistema nervioso. Necesitas un poco de tiempo para volver al “modo relax” y poder dormir sin sobresaltos.
7. Evita siestas largas (o mejor, no hagas siestas)
Dormir durante el día puede alterar tu sueño nocturno, especialmente si tienes dificultades para dormir por la noche. Si realmente necesitas una siesta, que no supere los 20-30 minutos y que sea antes de las 4 de la tarde.
¿Por qué funciona?
Las siestas largas o tardías pueden robarte el sueño nocturno. Es como comerte el postre antes de la cena: luego no hay hambre (o en este caso, sueño).
8. Cena ligero y con tiempo
Cenar demasiado tarde o muy pesado puede interferir con el sueño. Intenta cenar al menos dos horas antes de acostarte y elige alimentos que no te dificulten la digestión.
¿Por qué funciona?
Una digestión pesada puede hacer que te sientas incómodo/a al tumbarte, lo que complica conciliar el sueño. Mejor algo ligero y fácil de digerir.
9. Usa la cama solo para dormir (y para otras actividades que no sean trabajar o ver series)
Asociar la cama con descanso es clave. Si te acostumbras a usarla para trabajar, estudiar o ver series, el cerebro deja de vincularla con el sueño. ¿No puedes dormir? Levántate, haz algo relajante y vuelve a la cama solo cuando tengas sueño.
¿Por qué funciona?
Es una técnica de condicionamiento clásico. Cuanto más relaciones la cama con dormir, más fácil será que tu cuerpo entre en “modo sueño” al acostarte.
En conclusión, dormir bien no es magia, es un hábito. Dormir mejor no suele depender de una sola solución milagrosa, sino de un conjunto de pequeños cambios. Como cualquier hábito, requiere constancia, paciencia y algo de ensayo-error. No pasa nada si una noche se rompe la rutina o si hay días en los que el insomnio se cuela por sorpresa. Lo importante es seguir cuidando esos detalles que ayudan a que el sueño sea reparador.
Tu descanso importa, y mucho. No lo dejes para mañana (aunque, si estás leyendo esto antes de dormir… ¡que tengas una noche tranquila y un sueño profundo!).
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