¿Egoísmo o autocuidado?

Cómo saber si te estás cuidando… o alejando del resto

6/29/20253 min read

Vivimos en un momento donde el mensaje de "cuídate, priorízate, pon límites" suena fuerte, y por suerte. Por fin hablamos más abiertamente de salud mental, de decir "no" sin culpa, de descansar sin justificarnos. Pero —porque siempre hay un pero— también es cierto que a veces se nos va la mano.

A veces, en nombre del autocuidado, empezamos a tomar decisiones que no nos conectan con nosotros mismos, sino que nos desconectan de los demás. Y ahí es cuando la línea entre cuidarnos y ser egoístas empieza a volverse borrosa.

Este texto es una invitación a mirar más de cerca esa línea. A revisar no solo lo que haces, sino desde dónde lo haces. Porque el autocuidado no es gritarle al mundo “yo primero”, sino aprender a decir “yo también”, y la primera pregunta que tenemos que hacernos para descubrir en qué punto estamos es, ¿desde dónde lo estás haciendo?

Muchas veces creemos que cuidarnos es simplemente alejarnos de lo que nos incomoda o nos desgasta. Pero en realidad, cuidarse también implica mirar hacia dentro, hacernos cargo de nuestras emociones, y tomar decisiones que no solo nos beneficien, sino que también respeten a los demás.

Y ahí es donde aparece una diferencia esencial: el egoísmo se enfoca en el deseo inmediato y el autocuidado, en la necesidad profunda.

1. Deseo vs. necesidad

Cuando actuamos desde el egoísmo, solemos priorizar nuestros deseos, incluso si eso implica ignorar las necesidades de los demás. Es como decir: “yo quiero esto, y lo quiero ya, sin importar a quién afecte”.

En cambio, el autocuidado real no se trata de caprichos. Se trata de reconocer tus necesidades —como descansar, poner un límite, no responder al instante— incluso cuando eso incomode a otros… pero sin desconsiderarlos. Es decir: cuidarte sin dejar de ser consciente del impacto que generas.

2. Tu bienestar, ¿a qué precio?

Perseguir tu bienestar no está mal. El problema es cuando, para sentirte bien, pasas por encima de otros. Eso no es autocuidado, es evasión con consecuencias.

En cambio, cuando te cuidas de verdad, te haces cargo de ti sin hacer daño en el proceso. Tal vez alguien se frustre porque le dijiste que no, pero si lo hiciste con claridad, respeto y empatía, no estás actuando desde el egoísmo: estás poniendo límites desde el amor propio.

3. Merecer no es creerse más

El egoísmo suele venir acompañado de un pensamiento peligroso: “yo merezco más que los demás”. Esa sensación de tener un lugar especial por encima del resto. Pero cuando te cuidas de verdad, sabes que mereces lo mejor, igual que los demás. No necesitas compararte para validar tus decisiones. Y también sabes revisar tus actitudes, hacer autocrítica y corregir cuando te equivocas.

4. Cuidar tu espacio sin invadir el de otros

Poner límites no significa empujar a los demás. Defender tu espacio no significa ocupar el ajeno. El egoísmo impone, interrumpe, exige. El autocuidado protege sin dañar, habla sin gritar, se hace valer sin necesidad de apagar al otro.

Y también sabe ceder, cuando hace falta. Porque cuidarte no significa encerrarte en ti mismo, sino aprender a compartir desde un lugar más honesto y consciente.

5. Ver más allá de ti

Una de las señales más claras del egoísmo es la desconexión: solo ves lo que te pasa a ti, lo que necesitas tú, lo que sientes tú. Pero cuando practicas el autocuidado real, puedes sostener dos verdades a la vez: lo que tú sientes y lo que sienten los demás. No se trata de elegir entre una y otra, sino de convivir con ambas.

Esa es la verdadera empatía: no anularte, sino entender que no eres el centro del mundo… pero tampoco estás al margen.

En resumen: cuidarte también es cuidar cómo impactas !!

El autocuidado es un acto de amor propio que también cuida el vínculo con los demás, sin embargo, el egoísmo es un acto de autoafirmación que suele romperlo. Recuerda que, aunque a veces puedan parecer similares, sus raíces son muy distintas: el egoísmo nace del miedo, la escasez y la necesidad de control; el autocuidado, en cambio, nace del respeto, la conciencia y la responsabilidad emocional.

Cuidarte no significa alejarte del mundo, sino aprender a habitarlo de forma más honesta contigo y con quienes te rodean.

Y tú, ¿desde dónde te estás cuidando?